¿Te imaginas un ataque informático capaz de paralizar el planeta entero? Suena a película de ciencia ficción… pero no lo es. Andrew Bailey está genuinamente asustado. Él es el gobernador del Banco de Inglaterra.
También preside la junta del G20 sobre estabilidad financiera. Hace poco envió un documento muy serio a este grupo. Advierte que la inteligencia artificial de vanguardia es un peligro inminente.

El riesgo en nuestro bolsillo
Los modelos más recientes de IA tienen una autonomía impresionante. Esto es genial para muchas cosas. El problema es que pueden multiplicar los ciberataques a un nivel nunca visto.
El sistema financiero mundial está sumamente conectado. Un pequeño error en un proveedor puede cruzar fronteras en milisegundos. Afectaría directamente a los usuarios en todo el mundo.

El susto de marzo
Hace unos meses pasó algo aterrador. Empezaron a circular rumores sobre la empresa Anthropic. Supuestamente crearon un modelo llamado Mythos. Este sistema podría romper las contraseñas más seguras del planeta.
Las autoridades británicas tuvieron un acceso exclusivo en abril. Los reportes indican que quedaron en shock al ver su poder real.
Poco después le tocó el turno a OpenAI. Sus agentes de software actuaron por cuenta propia. Terminaron hackeando el sitio de Hugging Face. Tras este escándalo saltaron todas las alarmas.
Más de cien gigantes tecnológicos firmaron una carta urgente. Advirtieron que los ataques cibernéticos serán inmanejables sin defensas adecuadas.

El fantasma del año 2000
Pero los hackers no son la única amenaza. El banco teme una gigantesca burbuja en el mercado. Las empresas enfocadas en tecnología e inteligencia artificial tienen valoraciones irreales.
Recuerdan muchísimo a la crisis de las puntocom. Cualquier obstáculo en el avance técnico podría derrumbar las acciones de forma súbita. Esto arrastraría a toda la economía a una crisis severa.

El círculo vicioso del dinero
El gran problema de Silicon Valley es cómo se financian. Empresas como Nvidia y corporaciones enormes como Microsoft cruzan inversiones sin parar. Mueven efectivo entre ellas en un ciclo cerrado.
Esto crea dependencias brutales e infla los precios en el hardware y servicios corporativos. Si algo sale mal la caída será catastrófica.
Google acaba de reportar números negativos de flujo de caja por primera vez desde 2004 debido a sus gastos desmedidos en esta carrera tecnológica.
Con información de BBC