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Editorial 4 min de lectura

La Inteligencia Artificial quiere ser ética y busca respuestas en la religión

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Redactor PasiónMóvil
11 de mayo de 2026
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Puntos Clave

Hay una escena que, hace apenas unos años, habría parecido sacada de una película de ciencia ficción. Ingenieros de OpenAI y Anthropic, sentados alrededor de un...

Hay una escena que, hace apenas unos años, habría parecido sacada de una película de ciencia ficción.

Ingenieros de OpenAI y Anthropic, sentados alrededor de una mesa con líderes religiosos —pastores, imanes, monjes budistas, representantes sij— intentando ponerse de acuerdo sobre qué valores debería tener la inteligencia artificial.

Pues bien, eso ocurrió de verdad. Y no fue un evento aislado.

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Silicon Valley llama a la puerta de la fe

Las grandes empresas de tecnología llevan años prometiendo que sus sistemas de IA serán «éticos» y «responsables». Bonitas palabras. El problema es que nadie se ponía de acuerdo en qué significa eso exactamente.

Y es ahí donde entró la religión.

La semana pasada, representantes de diversas organizaciones religiosas se reunieron con funcionarios de compañías como Anthropic y OpenAI en Nueva York, en lo que se llamó el FaithI Covenant roundtable.

El objetivo era claro: explorar cómo integrar principios éticos y morales en el desarrollo de una tecnología que avanza a una velocidad que asusta. No es solo una conversación entre amigos. Es una alianza formal que está tomando forma.

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El Vaticano fue el primero en mover ficha

Antes de que esto se convirtiera en tendencia, el Vaticano ya había dado el primer paso. En 2020 lanzó el llamado «Rome Call for AI Ethics» —una declaración que establecía principios compartidos para guiar el desarrollo de la inteligencia artificial.

Al principio firmaron Microsoft, IBM y Cisco. Nada mal para empezar. Pero la cosa fue creciendo.

En julio de 2024, en una ceremonia en Hiroshima, líderes de las principales religiones orientales se sumaron a ese llamado. Budistas, hindúes, sintoístas… todos firmando junto a representantes de empresas tecnológicas y trece gobiernos.

Los cinco principios que defiende este documento son la precisión, la transparencia, la privacidad, la seguridad y —quizás el más interesante— la dignidad humana y el bien común.

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¿Qué tiene que ver la fe con los algoritmos?

Es una pregunta legítima. Y la respuesta, curiosamente, tiene mucho sentido.

Las religiones llevan siglos —milenios, en algunos casos— construyendo marcos éticos para enfrentar dilemas morales complejos.

Han visto guerras, pandemias, revoluciones tecnológicas… y han sobrevivido a todo eso elaborando principios sobre cómo debe comportarse el ser humano en situaciones de incertidumbre.

La IA, con todo su poder para cambiar el mundo, genera exactamente ese tipo de incertidumbre.

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Como lo explicó el profesor Peter Kirchschläger, teólogo especializado en ética digital:

Las religiones deben ayudarnos a hacer justicia en el diseño de los sistemas basados en datos. Su tarea esencial es acompañar a las personas en el proceso de manejar la incertidumbre.

Dicho así, no suena tan raro, ¿verdad?

Un nuevo tipo de coalición

Lo que está pasando es, básicamente, la construcción de una nueva coalición global —una que Silicon Valley nunca habría imaginado necesitar.

La iniciativa «Religious Voices and Responsible AI», lanzada por el Institute for Security and Technology junto con la organización AI and Faith, va incluso más lejos.

Su plan es llegar a los pastores, imanes y educadores religiosos de base para darles herramientas concretas y que ellos lleven el debate ético a sus comunidades.

Se están creando materiales educativos, guías de discusión para congregaciones, videos cortos… El objetivo es que una abuela en Guadalajara o un imam en Estambul puedan entender qué implica la IA para sus vidas —y exigir que se desarrolle bien.

Lo que viene

La tecnología no va a esperar a que resolvamos estos debates filosóficos. Eso está claro.

Pero que las empresas que construyen los modelos más poderosos del mundo estén buscando orientación fuera de sus propios laboratorios —en las tradiciones morales más antiguas de la humanidad— es, cuando menos, una señal de que algo está cambiando.

Si esa alianza entre fe y tecnología produce resultados reales o se convierte en un ejercicio de imagen corporativa… eso lo veremos pronto.

Por lo pronto, la conversación ya empezó. Y eso, de alguna manera, ya es un avance.

Con información de ApNews

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VERIFICADO

Especialista editorial en PasiónMóvil. Cobertura de dispositivos móviles, hardware, software e innovaciones del ecosistema tecnológico.

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