Resulta interesante observar cómo en medio de las constantes predicciones sobre la muerte de las salas de cine, IMAX se encuentra en una posición privilegiada que ha llamado la atención de potenciales compradores.
Según reportes recientes del Wall Street Journal, la compañía especializada en tecnología cinematográfica estaría explorando la posibilidad de una venta que pondría sus aproximadamente 1,700 pantallas de proyección de alta resolución bajo nueva administración.

Detalles de una Posible Transacción
Los pormenores sobre esta potencial operación son bastante limitados hasta el momento. De acuerdo con información de CNBC, IMAX no está realizando un proceso de venta tradicional donde se soliciten ofertas de manera activa, ni tampoco está presentando propuestas formales a posibles adquirentes.
Sin embargo, la compañía habría mantenido conversaciones preliminares a través de intermediarios, lo cual sugiere que existe un interés genuino en explorar esta alternativa.
La respuesta de Wall Street fue contundente: las acciones de IMAX experimentaron un incremento del 15% el viernes cuando se dio a conocer esta información, lo que probablemente incentive a la empresa a considerar seriamente materializar esta operación.
Según los reportes, IMAX estaría enfocándose principalmente en «compañías de entretenimiento» como potenciales compradores, una estrategia lógica considerando que la firma está profundamente arraigada en esta industria.
Sin embargo, la definición de qué constituye exactamente una «compañía de entretenimiento» se ha vuelto considerablemente más difusa en años recientes. Gigantes tecnológicos como Amazon o Apple, que cuentan con divisiones de entretenimiento y no parecen tener la misma aversión a la experiencia teatral que Netflix, podrían estar interesados en una adquisición de este tipo.
Incluso Netflix, que finalmente parece estar abriendo sus puertas a los estrenos cinematográficos tradicionales, podría considerar la compra de IMAX para establecerse con una marca premium en este espacio.

La Guerra por las Pantallas Premium
El espacio de proyección se ha vuelto significativamente más competitivo durante los últimos años, con producciones cinematográficas de gran envergadura compitiendo por asegurar tiempo en las mejores pantallas disponibles.
Un ejemplo claro de esta situación se presentó cuando la trilogía de Dune, programada para llegar a las salas este año, ya había reservado los formatos premium, dejando a Disney sin opciones para Avengers: Doomsday.
Como respuesta, Disney desarrolló un formato completamente nuevo denominado Infinity Vision, que si bien no compite directamente con IMAX, busca ofrecer esa experiencia premium que los espectadores demandan.
Precisamente por esta razón, Disney aparece como un comprador potencial sumamente atractivo, ya que Infinity Vision realmente palidece en comparación con los estándares de IMAX.
El sistema de certificación de Disney requiere pantallas de al menos 50 pies de ancho, proyección láser y sistema de sonido envolvente 7.1 de Dolby, lo cual sería compatible con aproximadamente 5,500 pantallas a nivel global según Bloomberg.
Esto representa casi el triple de las pantallas que cumplen con los estándares de IMAX, pero también implica una reducción dramática en términos de calidad técnica. IMAX mantiene una experiencia singular en este aspecto y cuenta con un reconocimiento de marca que Disney tendría que construir desde cero para Infinity Vision.

El Éxito Contra Todo Pronóstico
A pesar de todo lo que se ha dicho sobre el declive de las salas de cine, IMAX ha estado obteniendo resultados notables. La compañía reportó un récord de $1.28 mil millones de dólares en taquilla global el año pasado y fue una de las pocas acciones del sector cinematográfico que realmente vio incrementar su valor.
Si acaso, esto probablemente es otra señal de una tendencia más amplia en la economía: las experiencias premium se han convertido en generadoras importantes de ingresos, mientras que las opciones más económicas enfrentan dificultades.
Cabe destacar que esta fortaleza financiera coloca a IMAX en una posición de negociación privilegiada. No se trata de una empresa desesperada por encontrar un comprador, sino de una compañía exitosa que está evaluando sus opciones estratégicas.
Cualquier potencial adquirente tendría que reconocer el valor inherente de la marca IMAX y su infraestructura tecnológica, lo que sin duda se reflejará en el precio de cualquier transacción que eventualmente se concrete.
Con información de Variety