Siempre hablamos de lo genial que es la inteligencia artificial. Nos ayuda a programar rápido, a redactar correos o a buscar información. Pero hay un lado menos amable. Un lado del que tenemos que hablar hoy.
Resulta que los hackers también están usando estas herramientas. Y no solo para tareas sencillas. Un informe reciente de Genians, una firma de ciberseguridad surcoreana, encendió las alarmas este lunes.

La IA también tiene un lado oscuro
El grupo de hackers Kimsuky está dando mucho de qué hablar. Este equipo tiene lazos comprobados con el gobierno de Corea del Norte. Y ahora están usando modelos de lenguaje grande para automatizar sus ciberataques.
Imagínate esto… Están analizando material robado a una velocidad asombrosa. Además, están creando campañas de suplantación de identidad mucho más convincentes. Esas estafas que te llegan al correo ahora parecen totalmente reales.

Kimsuky y su caja de herramientas
Los investigadores encontraron evidencia muy preocupante. Los atacantes configuraron herramientas para ejecutar modelos de IA de forma local. Entre estos modelos destacan Ollama, GPT4All y Msty.
También están usando tecnología avanzada de búsqueda de documentos. Esta tecnología es conocida como generación aumentada por recuperación (RAG). ¿El objetivo principal? Procesar documentos robados directamente en sus propias computadoras.
De esta manera, no envían información sensible a servicios de IA externos. Todo queda en casa. Así evitan ser detectados por las grandes corporaciones tecnológicas y mantienen un perfil bajo.

Herramientas de código y voz
La cosa no termina ahí. La infraestructura de este grupo escondía más sorpresas. Se encontraron marcos de desarrollo para agentes de IA operando a toda máquina.
También hallaron software para convertir voz a texto. E incluso usaban Cursor, una herramienta de codificación asistida muy popular entre desarrolladores. Todo esto les permite ser increíblemente rápidos y letales.

Más allá de los correos falsos
Hasta hace poco, usaban la IA generativa solo para el engaño básico. Creaban textos trampa para robar contraseñas de usuarios desprevenidos. Pero los hallazgos recientes sugieren un salto monumental en sus capacidades.
Están desarrollando la capacidad de integrar estos modelos en cosas peores. Hablamos de desarrollo de software malicioso. También de análisis de datos complejos y la automatización total de sus ataques.
Con información de Asahi