¿Alguna vez has mirado a tu perro o a tu gato y has deseado con todas tus fuerzas que pudiera hablar? Bueno, no eres el único.
Esa misma duda ha guiado la vida entera de Elisa Reyna Santos, una veterinaria que decidió dejar los métodos tradicionales para sumergirse de lleno en el mundo tecnológico.
Hoy te platicamos sobre un proyecto que busca, literalmente, interpretar lo que nuestras mascotas intentan decirnos a través de la inteligencia artificial.

Un sueño infantil transformado en datos reales
Desde que era una pequeña de apenas dos años, Elisa ya tenía claro que su camino estaba junto a los animales. Estudió veterinaria y ejerció durante un buen tiempo en el entorno rural de Reino Unido.
Sin embargo, en la práctica médica diaria comenzó a notar una frustración muy común.
Los profesionales de la salud animal dependen por completo de lo que los dueños interpretan en casa, y muchas veces los pequeños cambios de comportamiento pasan desapercibidos hasta que ya es demasiado tarde.
Para cambiar esta realidad, Elisa decidió dar un giro a su carrera. Estudió un MBA en Barcelona y comenzó a emprender en el sector de las mascotas con proyectos como Pet a Porter y Petuky.
Con los años entendió algo fundamental. Su verdadera fuerza estaba en unir el bienestar animal con las herramientas digitales más avanzadas.

Nace Laica para cerrar la brecha de comunicación
Tras detectar que la industria veterinaria sufría por tener datos fragmentados y muy pocas herramientas de prevención, Elisa encontró en la inteligencia artificial su segunda gran pasión.
De esta unión nació Laica, una plataforma que busca dar un giro completo al monitoreo de la salud animal.
La propuesta funciona mediante dispositivos móviles de monitoreo inteligente. Estos sistemas recopilan datos constantes y utilizan algoritmos de inteligencia artificial para interpretar las señales físicas y de comportamiento de los animales.
Así, lo que antes parecía un simple cambio de humor, ahora puede analizarse como un indicador temprano de alguna molestia o enfermedad.

Información valiosa para tomar mejores decisiones
La meta principal de este tipo de plataformas no es reemplazar las visitas al especialista, sino todo lo contrario. Al recopilar datos precisos sobre el día a día de una mascota, tanto los dueños como los veterinarios obtienen una base sólida para actuar de forma preventiva.
Tener mejores datos permite reaccionar mucho antes de que un problema de salud se convierta en una emergencia costosa o dolorosa.
Es una manera de aprovechar los teléfonos inteligentes y los sensores que ya usamos a diario para mejorar la calidad de vida de los animales.

El futuro del cuidado animal inteligente
Además de consolidar esta plataforma, Elisa ha desarrollado SolucionIA para llevar la automatización a otros sectores profesionales.
En sus proyectos más recientes ha decidido mantener una total independencia financiera, priorizando un crecimiento orgánico y sostenible que asegure la calidad del producto por encima de la expansión rápida.
El panorama de las aplicaciones móviles aplicadas a la veterinaria apenas está comenzando.
Proyectos de este tipo demuestran que la computación móvil no solo sirve para mantenernos conectados entre humanos, sino también para entender y proteger a quienes no tienen palabras para expresarse.
Con información de LinkedIn