Hay algo que no cambia, sin importar las décadas que pasen: la Luna sigue ahí arriba, y los humanos siguen queriendo pisarla otra vez.
Después de más de cincuenta años desde el Apollo 17, la NASA tiene un plan concreto para lograrlo. Se llama Artemis. Y en el centro de todo… hay dos empresas privadas que compiten en silencio para ser las que lleven astronautas de regreso a la superficie lunar.
Esas dos empresas son SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos.

Un programa que ha cambiado varias veces de ruta
Para entender dónde estamos hoy, hay que saber que Artemis ha sufrido varios ajustes en su plan original. Antes, la misión Artemis 3 era la que iba a llevar astronautas a la Luna. Ahora ya no.
En febrero de 2026, la NASA reestructuró el programa completo. Artemis 3, ahora prevista para mediados de 2027, pasó a ser una misión de prueba en órbita terrestre baja — sin tocar la Luna.
La idea es que los astronautas practiquen maniobras de acoplamiento con los módulos de aterrizaje de SpaceX y Blue Origin, checando sistemas de soporte de vida, comunicaciones y propulsión. Una especie de ensayo general, como el Apollo 9 en su tiempo.
El aterrizaje lunar real quedó entonces para Artemis 4, con mira en 2028.

Starship: ambicioso, poderoso… y complicado
SpaceX entró al programa Artemis desde 2021 con su propuesta de usar el Starship como módulo de aterrizaje lunar. La versión se llama Starship HLS — Human Landing System — y es, básicamente, la parte superior del cohete Starship adaptada para operar cerca de la Luna.
Suena bien. El problema es que el Starship HLS necesita abastecerse de combustible en órbita antes de poder ir a la Luna. No una vez — sino unas diez recargas usando naves cisterna en órbita baja terrestre. Es un proceso logístico enorme que nunca se ha probado a esa escala.
SpaceX tiene planeado demostrar esa transferencia de propelente entre naves durante 2026. Si logra ese hito, sería una señal clara de que van bien. Pero por ahora, todavía no han volado la tercera generación de Starship, el V3.
A finales de 2025, la NASA le apretó las tuercas a SpaceX por los retrasos. Musk respondió a su estilo, diciendo que su empresa se mueve «como un rayo comparado con el resto de la industria espacial». Con Musk nunca sabes si es confianza real o marketing. Tal vez ambos.

Blue Moon: más silencioso, pero con sus propias presiones
Blue Origin llegó al programa Artemis en 2023, cuando la NASA seleccionó su módulo Blue Moon Mark 2 como segunda opción de aterrizador lunar. A diferencia del Starship, el Blue Moon es un sistema más simple y compacto — sin necesidad de reabastecimiento orbital. Eso lo hace, en teoría, más fácil de operar.
Pero «más simple» no significa «listo». Por ahora, Blue Origin también tiene solo prototipos. Y al igual que SpaceX, todavía le falta demostrar que su nave puede funcionar en el entorno real del espacio.
Lo interesante es que el nuevo esquema del programa Artemis le da a Blue Origin una oportunidad que antes no tenía. Si su módulo está listo antes que el de SpaceX, podría ser el que vuele en Artemis 3 — y potencialmente el que lleve astronautas a la Luna en Artemis 4.
La competencia ya no es solo técnica. Es también de velocidad.

La apuesta de Isaacman: que ambos estén listos para 2027
Jared Isaacman, el actual administrador de la NASA, ha sido directo en sus declaraciones. Dijo haber recibido respuestas de SpaceX y Blue Origin confirmando que pueden tener sus módulos listos para la prueba orbital de finales de 2027.
La NASA, por su parte, ya dejó en claro que volará con el que esté listo. Eso significa que el que llegue primero a demostrar que funciona — no solo en papel, sino en el espacio real — será el que acompañe a los astronautas en la misión histórica de 2028.
No es una carrera de marketing. Es una carrera de ingeniería.
Con información de Space